"Reflexione sobre los asegurada que tenía mi subsistencia y acerca de cuál habría sido mi suerte si el barco no hubiera flotado lo suficiente para sacar de él todo cuanto ahora poseía".
Robinson Crusoe
Existen obras literarias que, aun habiendo sido escritas hace siglos, pueden reflejar procesos psicológicos actuales. Robinson Crusoe, novela escrita por Daniel Defoe en 1719 es un ejemplo de ello.
Impacto emocional y psicológico en el personaje
Luego de un naufragio y enfrentado a la realidad de encontrarse solo en una isla, el protagonista debe enfrentarse no solo a las carencias materiales, sino también al aislamiento, la incertidumbre y periodos de sensación de abatimiento progresivo. En primera instancia, sus pensamientos se centran en la pérdida y las posibilidades que anteriormente tenía. Su realidad parece determinada por la desgracia.
Surge un cambio de percepción
La isla sigue siendo la misma, está solo y no sabe si algún día podrá abandonarla. Lo que comienza a modificarse es una interpretación de su realidad externa. En lugar de concentrarse exclusivamente en la pérdida, comienza a reconocer aquello que aún posee. Cuenta con alimentos, herramientas, armas, abrigo y otros elementos que pudo sacar del barco a tiempo. Logró construir un refugio y una empalizada que le daban seguridad. Además sus conocimientos y experiencia le permitían poder seguir organizando su subsistencia.
Otro punto importante sobre el que reflexiona, es que, a diferencia de sus compañeros de viaje, él seguía con vida.
En palabras sencillas, nuestro protagonista realiza un cambio de enfoque, desde lo negativo a lo positivo, reconociendo sus recursos tanto internos como externos, basándose en la autorreflexión y sin ayuda de un terapeuta, incluso la Psicología como disciplina científica surgiría recién 220 años después.
Beneficios de esta resignificación
Robinson no altera sus condiciones de manera inmediata, sin embargo, cambia la forma en que se relaciona psicológicamente con aquella realidad. Los pensamientos de desesperanza disminuyen, comienza a recuperar la sensación de control de su vida, comprendiendo que, pese a que sus circunstancias escapan a su voluntad, todavía posee capacidad de accion.
Una evolución hacia el agradecimiento.
Al reconocer todo a aquello que posee y su vital importancia frente a la gravedad de su situación, Robinson comienza a observar su entorno desde el agradecimiento, sus emociones se tornan mas positivas aumentando el bienestar y favoreciendo el desarrollo de nuevas actividades y proyectos para mejorar su calidad de vida en la isla. El protagonista en ese entonces no lo sabia, pero desde la Psicología positiva actual, Robert Emmons en su libro Thanks! How Practicing Gratitude Can Make You Happier (2007), plantea que las investigaciones han relacionado la practica de la gratitud con mayor bienestar y una valoración mas favorable de la vida.
Un enseñanza inmutable
Tanto en la isla como en la vida, existen variables en las que no podemos incidir, sin embargo la manera de interpretar dichas variables depende de nosotros mismos, aun así el solo hecho de detenernos a observar nuestra realidad, observando nuestros recursos, personas y oportunidades, puede ser la base para alcanzar cambios favorecedores.
La isla siempre fue la misma; quien comenzaba a cambiar era Robinson.
Saludos y no abandones al búsqueda